POCIONES DE LA BRUJA
(6-FEB-2012) POR ALGO ME LAMAN "LA HIERBAS"
TISANAS TERAPÉUTICAS
-Infusión del abuelo para los catarros(catarral y gripal)
- Cielo estrellado(relajante)
- Agua de sueños(relajante)
- Mermelada de Luna(relajante)
- Aire fresco(digestiva)
JARABES
- Jarabe de cebolla(catarral y gripal)
- Jarabe de amapola(catarral y relajante)
- Jarabe de limón(catarral y gripal) Por algo me llaman "la hierbas"
Llama la atención que entre mis antepasados, tanto por parte materna como paterna, haya habido personas dedicadas al estudio de las plantas y sus propiedades curativas. Los ancestros más cercanos a mí en el tiempo que practicaban la fitoterapia eran dos de mis bisabuelos, Joan, padre de mi abuelo paterno, y Juan Manuel, padre de mi abuelo materno. Ambos vivían en pueblos entonces pequeños en los que con suerte existía un único médico cuyos servicios los nativos no siempre podían sostener con sus humildes ingresos. Por esta razón, tanto Joan como Juan Manuel ayudaron en innúmeras ocasiones a tratar las dolencias más reincidentes de sus vecinos, ya que poseían por herencia el conocimiento sobre la recolección y uso de las plantas medicinales que encontraban en su cercano entorno rural.
Resulta curioso que un hombre de campo de principios de siglo XX supiese distinguir unas plantas de otras en medio de un prado mientras que hoy día, en una sociedad en que un porcentaje elevado de la población tenemos títulos universitarios, muchos de nosotros podríamos morir por no identificar las especies venenosas, como por ejemplo las adelfas que crecen en muchos parques urbanos o en las carreteras, y de las que tan sólo dos pétalos podrían matar a un adulto. En este sentido hemos perdido un legado muy importante, que es la sabiduría más antigua y ligada íntimamente a la naturaleza, la magia de las plantas.
La gente de hoy cree ciegamente en un fármaco sin pensar en que su principio activo probablemente haya sido sintetizado desde una planta. Y lo peor que ha hecho la alopatía es derrotar por completo a la medicina natural desterrándola y acusándola injustamente de no tener rigor científico(el cual las investigaciones han demostrado sin problema), cuando realmente lo mejor es que ambas vertientes se complementaran y conviviesen en armonía, pues antes de llegar a la medicina química, durante siglos el ser humano consiguió sobrevivir muchas veces en parte gracias a la fitoterapia.
Antiguamente la fitoterapia, como otras terapias alternativas, era englobada bajo el calificativo de brujería, y por tanto demonizada y perseguida. Sin embargo, esta ciencia consiguió sobrevivir al paso del tiempo y a la presión social y religiosa, ya que los aldeanos seguían haciendo caso a esta sabiduría popular heredada de las tradiciones ancestrales anteriores a la Evangelización europea. Con la llegada del progreso y la ciencia como máxima autoridad(el dios del nuevo mundo), la fitoterapia se ha visto todavía más vedada que por la antigua Santa Inquisición, de modo que su conocimiento se ha ido reduciendo todavía más hasta casi rozar la desaparición. Por otra parte, la venta de plantas medicinales no tiene en absoluto regulación y pueden ser adquiridas por cualquiera, ignorando sus efectos adversos.
Habitualmente todo el mundo piensa que una infusión siempre es sana y nunca puede hacer daño a nadie. Sin embargo, si conservásemos esos conocimientos respecto a las plantas, sabríamos que muchas de ellas están contraindicadas en determinadas circunstancias, tales como embarazo, lactancia o niñez, o que sencillamente su abuso puede perjudicarnos como haría cualquier medicamento.
Después de heredar algunos libros de mis bisabuelos(en los que aparecen especies vegetales ahora casi inexistentes), la curiosidad por la medicina fitoterapéutica me llevó a estudiar sobre ello para disfrutar de los remedios herbales de forma segura, y sobre todo para poder ayudar a mi cuerpo a curarse antes de que sea necesario recurrir a la medicina alopática. Insisto en que esta última ha supuesto un gran progreso y ha salvado muchas vidas, pero también creo que normalmente tomamos fármacos de los que podríamos prescindir tratándonos en su lugar con remedios naturales que siempre serán, por lo normal, menos nocivos para nuestro hígado.
Así pues, y habiendo retomado la sabiduría de mis antepasados continuando así la tradición familiar, cursé estudios de Fitoterapia, y desde entonces los resfriados, empachos, el insomnio y otros malestares en casa los aliviamos recurriendo a mi pequeña botica. Por otro lado, esto me ha hecho admirar más la riqueza de la Madre Tierra que pone a nuestra disposición todo cuanto necesitamos incluso si estamos enfermos, porque la naturaleza es un engranaje perfecto y toda una obra de ingeniería.
Quiero abrir así esta sección dedicada a las infusiones que utilizo, pero dejando claro que cada uno se responsabiliza del uso que les dé en su caso personal y sus circunstancias. Anoto que las plantas medicinales no deberían ser usadas en niños, embarazadas o mujeres en periodo de lactancia, y tampoco en otros casos a menos que se esté sano y se descarte cualquier incompatibilidad(alergias, etc...)
TISANAS TERAPÉUTICAS
Infusión del abuelo para catarros
Uso: procesos catarrales y gripales
Ingredientes:
350 ml de agua(una taza grande)
1 cucharada de regaliz
1 cucharada de tomillo
1 cucharada de romero
1 cucharada de eucalipto
1 cucharada de flores de malva
1 cucharada de amapola
1 cucharada de rabo de gato
1/2 cucharadita de jengibre molido
1/2 limón grande
Preparación:
Echar el agua en un cazo y ponerlo a fuego fuerte medio. Echar en el cazo la raíz de regaliz. Partir el 1/2 limón en cuatro trozos(con la corteza bien limpia) y echarlo también en el agua. Cuando el agua rompa a hervir, se baja un poco el fuego y se deja cocer el regaliz y el limón durante unos cinco minutos. A continuación se vierte todo en una tetera en la que esté el resto de ingredientes y se deja reposar 20 minutos(la efectividad de las plantas medicinales se debe en parte al tiempo de reposo). Pasado este tiempo colamos la infusión. Recuperamos los trozos de limón cocidos y los exprimimos con la mano para recoger todo el zumo en la taza en la que hayamos vertido la infusión. Se puede endulzar con azúcar blanco, moreno o melaza.
Comentarios Adicionales:
La amapola y la malva especialmente absorven mucho líquido así que, si ves que la infusión se te queda corta, la próxima vez añade un poco más de agua. Como el regaliz da un sabor bastante amargo, puedes engañarlo un poco con anís en grano y canela en polvo. Sin embargo, las personas con tensión alta deben no abusar del regaliz. Lo ideal es tomarla 3 veces al día cuando se está enfermo.
Las plantas que he utilizado son:
Tomillo: es desinfectante y tiene cierto efecto bactericida, actúa sobre todo en la garganta y de hecho es recomendable hacer gárgaras con su infusión en caso de afonía.
Romero: tiene un suave efecto estimulante.
Amapola: por su efecto sedante, en caso de catarro ayuda a calmar la tos y a dormir mejor.
Malva: sus flores desprenden una especie de jugo que actúa haciendo una fina película protectora sobre las mucosas irritadas, en este caso sobre la garganta.
Regaliz: la decocción de raíces ayudan a limpiar el pulmón y es interesante en caso de que el moco haya bajado al pecho. Ayuda a espectorar.
Rabo de gato: también promueve la eliminación de moco y la purga del sistema respiratorio
Jengibre: es la menos necesaria pero aporta una especie de calor al cuerpo, sobre todo cuando el catarro se debe a enfriamiento. Elimina las náuseas y estimula el ánimo.
Eucalipto: ayuda a respirar mejor, abre y despeja los bronquios, sobre todo si se usa en inhalaciones de vapor(también para asmáticos) o ponemos unas gotas de aceite esencial en vaselina neutra o aceite de girasol y lo aplicamos en el pecho y la garganta. Se recomienda poner una fuente de calor encima durante unos minutos, una bolsa de agua caliente o una mantita eléctrica.
Limón: su pulpa es una impresionante fuente de vitamina C y la decocción de la cáscara baja la fiebre.
Cielo Estrellado
Uso: relajante
La infusión Cielo Estrellado(sí, ya sé que suena un poco cursi) es perfecta para tomar después de la cena ya que combina plantas digestivas con otras de efecto relajante suave, y su sabor resulta bastante agradable, con lo que podemos tomarla si queremos en cualquier momento del día, calentita en invierno y fría en verano.
Ingredientes:
250 ml de agua(una taza normal)
1 cucharada de tila
1 cucharada de anís en grano
1 rama de canela
1 cucharada sopera de agua de azahar
Preparación:
Ponemos en un cazo el agua a fuego medio, y echamos el anís y la rama de canela partida en trozos, desmenuzándola un poco con los dedos para que suelte toda la esencia. Mientras, en una tetera ponemos la cucharada de tila y la rociamos con el agua de azahar. Cuando el agua rompa a hervir con el anís y la canela, esperamos unos 3 minutos antes de retirarla del fuego, y después la vertemos en la tetera, dejando reposar unos 10.
¿Por qué hemos usado estas plantas?
La canela tiene un potente efecto como tonificante del sistema digestivo y, al igual que el anís, ayuda a combatir las flatulencias. Este último además depura las putrefacciones intestinales y es especialmente útil en las digestiones difíciles. En aromaterapia, se considera que el aroma de la canela proporciona sensación de bienestar y buen humor, y aunque también se cree en su efecto afrodisíaco, este último no obstante no tiene evidencia científica.
La tila, por su parte, es una suavísima hierba relajante que incluso se puede administrar a embarazadas y mujeres que dan pecho(www.elactancia.org), y su sabor es muy delicado, por lo que no suele resultar del desagrado de nadie incluso para gente que no es amiga de infusiones. Por último, el azahar también es un relajante suave y su aroma es verdaderamente embriagador y fresco, sólo que su esencia, el agua de azahar, ha de usarse en pequeñas cantidades porque si no puede parecer que estamos bebiendo colonia de baño(de hecho se utiliza mucho en la fabricación de perfumes).
Agua de sueños
Uso: relajante
- 1 cucharadita de amapola
- 1 cucharadita de melisa
- 1 cucharadita de tila
- 1 cucharadita de pasiflora
- 1 cucharadita rasa de espino blanco
- 1 cucharadita de hierbaluisa
Ponemos todas las plantas en una tetera y añadimos 350 ml de agua hirviendo. Dejamos reposar al menos 20 minutos.
¿Por qué hemos usado estas hierbas?
Todas ellas son conocidas por su asociación a efectos relajantes, pero el hecho de que hayamos puesto tal variedad tiene que ver por los diferentes matices que aportan. Así pues, la tila es un relajante muy suave e inocuo que no debe faltar en infusiones terapéuticas de este tipo. La melisa y pasiflora actúan además sobre estados depresivos, que son los que a menudo desencadenan ansiedad y nerviosismo. El espino blanco es una planta que actúa sobre el corazón, y por eso mismo ha de usarse con cuidado y en pequeñas cantidades. Ayuda a corregir la taquicardia y arritmias de origen nervioso. La amapola, al contrario de lo que mucha gente piensa, no es un opiáceo a pesar de estar emparentada genéticamente con plantas de este tipo: aunque contiene alcaloides, no contiene morfina, por lo que propicia un efecto sedante y somnífero de acción suave y libre de riesgo. Por último, la hierbaluisa, aparte de su efecto ansiolítico, ayuda a mejorar la digestión.
Mermelada de luna
Uso: relajante
- 1 cucharadita de amapola
- 1 cucharadita de azahar
- 1 cucharadita de manzanilla dulce(no amarga)
- 1 ramita de canela
Ponemos a cocer 300 ml de agua con la rama de canela partida en trozos. Cuando haya hervido unos 4 o 5 minutos, vertemos el agua con la canela en una tetera en la que hayamos puesto el resto de plantas. Dejamos reposar unos 10 minutos.
¿Por qué hemos utilizado estas hierbas?
En esta infusión se combinan los efectos relajantes y sedantes del azahar y la amapola con las propiedades digestivas de la canela y la manzanilla, por no decir que esta última también actúa como un suavísimo tranquilizante. Además, resulta una infusión muy aromática y dulzona ya que se basa en sabores florales aderezados con la intensidad de la canela en rama.
Aire fresco
Uso: digestiva
- 1/2 cucharadita de menta
- 1 cucharadita rasa de anís en grano
- 1 cucharadita de manzanilla dulce(no amarga)
- 1 cucharadita rasa de hinojo
- 1/2 cucharadita rasa de jengibre molido
- 1 ramita de canela
- 1 pizca de ralladura fresca de piel de limón
Se ponen a cocer 350 ml de agua con la rama de canela partida en trozos, el anís, el hinojo y la ralladura de piel de limón. Cuando todo junto haya hervido durante cinco minutos, se vierte en una tetera en la que estén dispuestos los demás ingredientes. Lo dejaremos reposar al menos 10 minutos.
¿Por qué hemos usado estas hierbas?
Todos los ingredientes de esta tisana gozan de propiedades digestivas y carminativas, es decir, que estimulan el aparato digestivo y ayudan a eliminar putrefacciones intestinales y gases. La manzanilla, la reina por excelencia entre las plantas digestivas, es además eupéptica, ya que alivia las náuseas y vómitos. Además, he procurado que los sabores combinados sean sobre todo frescos, como los del anís y el hinojo, la menta, el limón o el jengibre, lo que puede contribuir también a aliviar la sensación de pesadez o angustia, o simplemente pueden solapar el sabor dulzón de la manzanilla que no es del agrado de todo el mundo.
JARABES
Jarabe de cebolla
Uso: para calmar la tos
- 1 cebolla grande
- 300 ml de agua
- 300 g de azúcar moreno
Pelamos la cebolla y la partimos en trozos pequeños. La echamos en una cazuela junto al agua y el azúcar moreno. Ponemos todo a hervir a fuego medio, removiendo hasta que el azúcar se haya disuelto por completo. Cuando la cebolla esté más o menos tierna, se retira la cazuela del fuego y se tritura todo para hacer un jarabe
¿Por qué hemos usado cebolla?
La cebolla, pese a ser un alimento tan barato e infravalorado, posee unas propiedades curativas impresionantes: antibiótica, expectorante y pectoral, hipotensora, diurética y depurativa, purificante de la sangre, hipoglucemiante, vermífuga, tonificante digestiva e incluso cosmética en uso externo. Recordad que en la sección de recetas tenéis la sopa de ajo y cebolla, muy útil para resfriados.
Jarabe de amapola
Uso: para resfriados y para dormir
- 1 taza de pétalos secos de amapola
- 300 ml de agua
- 400 g de azúcar moreno
Se dejan macerar durante 12 horas los pétalos de amapola en agua. Después, esta misma agua se cuela, escurriendo muy bien los pétalos, y se cuece a fuego medio con el azúcar moreno, removiendo con paciencia y sin parar hasta que comience a cocer. Dejamos que cueza unos cinco minutos sin dejar de removerlo y después ponemos el jarabe a enfriar.
¿Por qué hemos usado amapola?
A parte de las propiedades somníferas y relajantes de la amapola, esta flor también está indicada para los resfriados por su acción antitusígena y expectorante. Además, provoca una abundante sudoración en estados catarrales o griposos, lo cual favorece la evolución de éstos.
Jarabe de limón
Uso: para bajar la fiebre
- 4 limones
- 1 litro de agua
- 10 cucharadas soperas de azúcar moreno
Troceamos en 4 trozos cada limón(sin pelarlos) y los ponemos en una cazuela con el agua y el azúcar moreno. Lo cocemos todo a fuego medio durante 10 minutos removiendo con una cuchara de madera hasta que el azúcar se deshaga y la mezcla se espese. Lo retiramos del fuego y trituramos con una batidora. Nos quedará un jarabe espeso que se puede tomar a cucharadas.
¿Por qué hemos usado limón?
El limón, entre otras cosas, contiene una gran cantidad de vitamina C y produce un fuerte efecto febrífugo. En aromaterapia, el aceite esencial del limón, que reside en su corteza, se cree que levanta el ánimo.